jueves, octubre 29, 2009

Mi Top de Octubre


1. "35 Rhums" (2009), de Claire Denis



2. Rouben Mamoulian

"Love me tonight" (1932)




"The song of songs" (1933)




"Applause" (1929)







3. "Vincere" (2009), de Marco Bellocchio





4. "Sudden Fear" (1952), de David Miller






5. "20th Century" (1934), de Howard Hawks






6. "Haze" (2005), de Shinya Tsukamoto



7. "Un profeta" (2009), de Jacques Audiard






8. "Moon" (2009), de Duncan Jones

domingo, octubre 25, 2009

"Mademoiselle" (1966), de Tony Richardson



Hasta hace unas pocas semanas no conocía ni siquiera la existencia de esta película; bien es cierto que los cineastas del free cinema no me han interesado nunca especialmente, salvo alguna excepción, y Tony Richardson, en particular, no es que me vuelva loca aunque haya películas suyas que me gusten. Sin embargo, cuando me hablaron hace poco de la existencia de esta película, me llamó la atención de una forma especial: en el guión habían participado Jean Genet y Marguerite Duras, la protagonizaba Jeanne Moureau y la historia giraban en torno a la Francia más rural. Ahora después de vista me sigo preguntando porque es una película en general tan desconocida; los nombres antes citados no son precisamente unos desconocidos pero sobre todo me sorprende porque la fotografía de David Watkin me parece que dota a la película de una belleza que se sale de lo corriente; "Mademoiselle" es una película donde cada plano parece perfectamente compuesto por un pintor y muchos de estos planos ni siquieran necesitan del diálogo de tan poderosos y cargados de significados.

"Mademoiselle" está ubicada en un pequeño pueblo francés donde vive el personaje interpretado por Jeanne Moureau y de la que nunca sabremos su nombre (al más puro estilo "Rebecca") porque todos la conocen por mademoiselle. Es la maestra del pueblo y apenas sabemos más de ella, salvo detalles aislados y que poco a poco iremos componiendo como si fuera un rompecabezas: sabemos que le gusta aterrorizar a sus alumnos con historias de terror y sabemos que vive obsesionada por el deseo que siente por Manou, un leñador italiano (reconocemos las reminiscencias a Lady Chatterley) y esta pasión reprimida la conducen a realizar ciertos actos destructivos en el más absoluto de los secretos. Incendiando graneros, envenenando el agua de los animales y liberando el agua de la presa que provoca inundaciones, es la única forma de placer que parece reconocerse en su vida, siembra la autodestrucción a su paso mientras espía como Manou se convierte en una especie de héroe salvando estas situaciones.

La cámara de Richardson nos muestra su personaje femenino en un tono muy fetichista, antes de verla a ella, Richardson se ha centrado sobre todo en sus pies, en sus manos enguantadas, más tarde en sus zapatos de tacón perfecta y obsesivamente ordenados en el armario, en su imagen siempre reflejándose en espejos, detalles y mas detalles llenos de simbolismos fetichistas y de sugerente carga sexual. Mademoiselle que lleva en el pueblo una vida perfectamente aburrida y monótona, hace sus incursiones en el bosque para liberarse de toda esta represión. Hay un momento en la película en que un campesino la observa caminando por el sendero que conduce al bosque y le espeta que va por el camino equivocado y ante la pregunta de ella de porqué, el campesino le contesta: "Porque ese camino va al bosque, y en el bosque está el lobo!". Es este bosque y esta escena en particular lo que nos reafirma el tono de cuento que puede tener esta película de Tony Richardson; en “Mademoiselle” se aleja del realismo que tanto le define, y se embarca en una historia donde cada uno de sus fotogramas puede convertirse en un código a descifrar; la autodestrucción que el personaje sociopata de Jeanne Moureau siembra a su paso, las consecuencias morales que esto provoca en algunos personajes y los primeros planos de su rostro mientras observa con enorme placer el resultado de sus actos, convierten también a “Mademoiselle” en una autentica película de terror.

"Mademoiselle" es una película con pocos diálogos y sin banda sonora lo que la hace todavía más atípica y fascinante a mi entender. Richardson con la ayuda de David Watkin se concentran solo en reafirmarnos el personaje femenino a través de poderosas imágenes en plena naturaleza, como si fuera una película muda, y en "Mademoiselle" se nos demuestra que el sonido del viento silbando o del hacha de un leñador se pueden convertir en la banda sonora más perfecta para una película. Una pelicula hermosa y devastadora al mismo tiempo.






















domingo, octubre 11, 2009

"Doug, no seas arty!"


Recuerdo que en Hollywood la gente solía decirme: "Doug, no seas arty!". Esta es una palabra que nunca había oído antes, porque no existe en ninguna otra lengua; en realidad, el concepto no existe en ninguna otra cultura, que yo sepa. No hay ninguna palabra como esta en alemán. Y hacer buenas películas no tiene nada que ver con ser arty, estoy totalmente de acuerdo (Douglas Sirk).

Hace unos meses me recomendasteis en este blog, y a raiz de una entrada sobre Sirk, un par de libros sobre Douglas Sirk, del que consegui encontrar uno, "Douglas Sirk por Douglas Sirk" de Jon Halliday. Después de leerlo reconozco que es uno de los mejores libros de conversaciones que ha llegado a mis manos, y ciertamente después de terminarlo, la visión general de la obra de este director se ha tornado en algo diferente, entiendes nuevos conceptos y temas siempre presentes en sus películas. Me decido a transcribir algunos extractos que a mi me parecen de lo más interesantes sobre algunas de sus películas, no todas, porque de lo contrario esto seria eterno.


ALL I DESIRE

"Barbara Stanwyck era una excelente actriz, una de las mejores del lugar. En esta película se traslucía en ella la tristeza contenida de una vida rota. Era un preestudio de la actriz de "Imitación a la vida". Regresa de una vida imitada...Me atraía el titulo "Stopover" (Estacion de paso). Stanwyck no puede recuperar su amor, hay algo que la bloquea. Una mujer que regresa a todos sus sueños, con su amor, y no encuentra nada mas que esa podrida y decrépita familia americana de clase media. "Stopover" era un titulo mucho mas sombrío que "All I desire", habría dado profundidad a la película y al personaje, y a la vez, ironía".








OBSESION

"Tienes que hacer cuanto puedas para odiarla... y para amarla. Mi reacción inmediata ante "Obsesión" fue de desconcierto y de desaliento. Pero, aun así me sentía atraído por algo irracional que había en ella. Algo demencial, en cierto modo; bueno, obsesionado, porque esta es una maldita historia de locos donde las haya. La ceguera de la mujer. La ironía general; no la ironía en el sentido habitual de la palabra, sino como elemento estructural, un elemento de antinomia. El Doctor Philips, el marido de esta santa mujer, muere para que otro pueda vivir. Es una ironía euripidiana, el tema de Alcestes: una persona que aplaca la muerte ocupando el lugar de otra".

"Hay otra cosa importante, cuando digo que tienes que odiarla y amarla. A diferencia de la puesta en escena teatral, donde ensayas en continuidad, lo que significa que no puedes olvidar ni un momento de la totalidad de la obra, en el cine es muy distinto. Ruedas sin ninguna continuidad. Es un medio de expresión técnico, mucho mas que el teatro. Ruedas la escena numero ocho, y quizás solo la mitad de ella. Pasas a la ciento veintiséis, haces solo el plano general, que esta a cinco mil kilómetros del estudio, y vuelves a la escena al cabo de unas semanas, luego acabas la escena numero ocho, y sigues de esta forma deslavazada. La continuidad ambiental de la escena y de los personajes, de la luz y el tiempo, todo ello debe estar siempre presente en la mente del hombre, de la del director. Es el arquitecto a la vez que el albañil. Y al ser albañil, buen albañil, tiene oportunidad de enamorarse de cada ladrillo, del hormigón bien mezclado, del detalle. En todo caso, esta quizás inadecuada imagen puede explicarte lo que quiero decir con amar y odiar al mismo tiempo. Es una mezcla de kitsch, locura y material de derribo. Pero la locura es muy importante y salva un material deleznable como Obsesión. Esta es la dialéctica: existe una distancia muy pequeña entre el gran arte y la basura, y la basura que contiene el elemento de la locura se halla, por esta cualidad misma, mas cerca del arte".

"En el melodrama resulta una ventaja tener un personaje inmutable frente al que puedas colocar a los mas escindidos. Porque el publico necesita, o quiere, tener en la película a un personaje con el que pueda identificarse: el inmutable, naturalmente, al que nada mueve. (...) o bien el personaje secundario de la película que es tu protagonista en la sombra".










HIMNO DE BATALLA

"No me gusta demasiado pero mis reservas se refieren a mi mismo, o mas bien, a mi manejo del reparto. Porque, como recuerdas, yo hablaba de los personajes inmutables, y de los escindidos y te decía que las características de Rock Hudson se ajustaban a las de un papel inmutable. Pero aquí tenia que utilizarlo y desafortunadamente, le di el papel de un personaje escindido. Un actor como Robert Stack habría resultado mucho mas adecuado, estoy seguro. Piensa en Escrito sobre el viento o en Angeles sin brillo, una película de aviación también. Con un actor apropiado, el personaje de Dean Hess habría formado parte de mi galería de personajes dubitativos. Por dos razones, yo el director, no logré llevar el talento de Rock Hudson hacia este tipo de personaje roto. La primera razón era su abierta nobleza de corazón y su simple rectitud. Ante la cámara no puedes fingir. La cámara tiene rayos X en el objetivo. Penetra en el alma. No puedes ocultarle a la cámara lo que eres, cosa que es, me parece, la gran cualidad del cine".






INTERLUDIO

"El fallo principal de Interludio es que no tenia personajes que me entusiasmaran y había otro problema, Brazzi no tenia absolutamente ningún sentido del ritmo, ningún sentido de la música, lo cual es extraño en un italiano. Tuve que utilizar todos los trucos que sabia porque no llevaba el ritmo. Tenia que distraer la atención del publico del hecho de que esté siempre fuera de ritmo cuando dirige la orquesta. Te digo que mi perro tiene mas sentido del ritmo que Brazzi. Tuve que emplear mas tiempo en el montaje de esta película que en cualquier otra que haya hecho, se ve todavía si se observa atentamente. Había otros factores que iban en contra de su éxito, tuve que abandonar la idea original de que Marianne Koch, la esposa, bebiera. Me parecía que el alcohol contribuiría a la desintegración total de su matrimonio con Brazzi. habría añadido una razón de que todo fuese por mal camino. La bebida habría aportado un aspecto nuevo: habría indicado lo extremado de su condición social".








ESCRITO SOBRE EL VIENTO

"Era una obra de critica social, sobre los ricos y consentidos y sobre la familia americana, en realidad. Y puesto que la trama admitía cierta violencia, permitía también el vigor de la representación. Observa simplemente la diferencia entre "Solo el cielo lo sabe" y "Escrito sobre el viento". Hay en la primera un estrato distinto de la sociedad, todavía no alcanzado por las alargadas sombras de la duda. Aquí, en "Escrito sobre el viento", se retrata, y en muchos aspectos, se anticipa a una condición de vida, que no es distinta a la sociedad americana de hoy que declina y se desmorona. Por supuesto, como apuntaba antes, existe aquí el contraste de los personajes todavía intactos, representados por Mitch (Rock Hudson) y Lucy Hadley (Lauren Bacall). Estas eran según el box-office, las verdaderas estrellas de la película. Y creo que esta era, como lo fue antes, una feliz combinación: utilizar los valores estelares no para los papeles supuestamente interesantes, sino para reforzar la otra parte con buenos nombres y una interpretación de primer orden. (...) Y otra cosa, y por favor no sonrías ante lo que voy a decir: tenia no solo un personaje escindido en la película, sino dos, que daban vueltas desdichadamente sobre si mismos".







ANGELES SIN BRILLO

"Aunque el libro está completamente transformado, creo que los personajes de la película están muy cerca de los de Faulkner. Ese hombre (Robert Stack) que busca su identidad, un hombre que pisa un terreno muy inseguro. El suelo firme no le proporciona ninguna seguridad, busca la firmeza en el aire: una idea insensata y magnifica creo. Al mismo tiempo es una historia de amor, una de esas historias de amor imposible que siempre he querido hacer".

"Pero volvamos al reparto. El personaje que me interesaba más era el del aviador y pensé que Stack era el tipo adecuado para él. En cuanto a Burke (Rock Hudson), en la novela el periodista está quizás demasiado cerca del mundo de los aviadores. Pensé que seria mejor establecer un contraste y creo que de esta forma queda mas integrado de lo que estaba en el libro de Faulkner. Es un espejo perfectamente bruñido que se coloca frente al mundo demencial de los pilotos, esos indios del aire. El es el eje de la acción tanto en el libro como en la película. Y me gusta ese modo que tiene de no ser totalmente inmutable. Cambia".

"Tanto "Escrito sobre el viento" como "Angeles sin brillo" son estudios sobre el fracaso. Sobre gente que no logra hacer de sus vidas un éxito. Ni los inmensamente ricos como en "Escrito sobre el viento", ni los desharapados como en "Angeles sin brillo". (...) El éxito no es interesante para mi. Todas las obras de Euripides tienen este no hay salida; hay solo una escapatoria, la ironía del “final feliz”. Compáralas con el melodrama americano. Allá en Atenas, incluyes un publico tan despreocupado como el publico americano, un publico que no quiere saber que podría fracasar. Siempre hay una salida. Por eso tienes que pegotear un final feliz. Los demás trágicos griegos lo tienen, pero en ellos se combina con la religión. En Euripides ves su sonrisa socarrona y su irónico guiño".









TIEMPO DE AMAR, TIEMPO DE MORIR

"Estoy realmente satisfecho, porque puse mucho de mi mismo en la parte de amor de la película. Es una historia muy próxima a mis inquietudes, sobre todo a la brevedad de la felicidad. No soy tan pesimista como puedo parecer a veces. Creo en la felicidad... La felicidad tiene que existir, puesto que puede ser destruida. Además una felicidad sin macula seria como un poema mal escrito. Creo que si se hubiera puesto un “final feliz”, que era lógicamente posible dentro del marco de la historia, no se habría conseguido esta impresión de dolorosa ternura compartida por los dos amantes en sus escasos momentos de felicidad. Solo las cosas que están condenadas pueden resultar tan dolorosamente tiernas. Las cosas que duran pueden tener cierta belleza en si mismas, pero no tienen ese extraño poder que solo aparece en ciertos momentos. Espero que se note la desesperación. Y parte de la guerra. Porque hay aquí buenas escenas de guerra, me parece, no al habitual estilo de Hollywood. Y nunca se ve al enemigo, cosa que me gusta".


IMITACION A LA VIDA

"La única cosa interesante es el punto de vista negro: la chica negra que intenta escapar de su condición, sacrificando sus lazos de amistad, familia, etc., a su estatus social y tratando casi de desaparecer en el mundo de imitación de las variedades. La imitación de la vida no es la vida real. La vida de Lana Turner es una imitación muy barata. La chica negra elige la imitación de la vida en lugar de ser una negra. La película es una obra de critica social, tanto de los blancos como de los negros. No puedes escapar de lo que eres. Ahora los negros están despertando al -black is beautiful-. "Imitación a la vida" es una película sobre la situación de los negros antes de la época del slogan -black is beautiful-".

"Intenté convertirla en una película de conciencia social, no solo de conciencia social blanca sino también negra. Blancos y negros llevan todos una vida de imitación.. hay una expresión maravillosa en ingles: seeing through a glass darkly (ver a través de un espejo confusamente). Todo, incluso la vida, esta inevitablemente alejado de ti. No puedes alcanzar, ni tocar, la realidad. Solo ves reflejos. Si tratas de atrapar la propia felicidad, tus dedos solo encuentran el cristal. No hay esperanza".

"Y aquí de nuevo se produce el mismo fenómeno: el papel secundario es el más interesante y el papel mejor para interpretar. También el mejor papel para el director, que puede sacar mayor partido de él. Hay otro aspecto en el que siento que "Imitación a la vida" y "Escrito sobre el viento", aunque tan distintas, tienen algo en común: es el elemento subyacente de la desesperanza. En "Escrito sobre el viento", la utilización del flashback me permite expresar la desesperanza desde el principio mismo, aunque el publico no conozca el final. Pero ello, establece el tono. En "Imitación a la vida" no crees en el final feliz, y no se pretende realmente que lo hagas".






(Extractos de "Douglas Sirk por Douglas Sirk", de Jon Halliday)

lunes, octubre 05, 2009

"Daisy Kenyon" (1947), de Otto Preminger



Daisy Kenyon es una película atípica en varios sentidos, o por lo menos esa es la impresión que he tenido después de verla por primera vez. Por una parte viene etiquetada como cine negro, y desde luego argumentalmente no comparte las historias del cine negro porque es un melodrama en toda regla, la historia de un triangulo amoroso de los de toda la vida. Y por otra parte, si nos dejamos llevar por el titulo de esta película, y sobre todo por la actriz que interpreta a Daisy, Joan Crawford y su natural tendencia a la sobreactuación, podemos pensar que es una película donde ella y solo ella lleva la batuta, ensombreciendo todo a su paso, hombres sobre todo. Nada de eso ocurre aquí en Daisy Kenyon, aquí nadie ensombrece a nadie. Aquí la mujer protagonista, Daisy Kenyon (Joan Crawford), está a la misma altura en todos los sentidos que sus dos contrincantes masculinos: Dan O’ Mara (Dana Andrews) y Peter Lapham (Henry Fonda).

La historia gira en torno a Daisy Kenyon, una mujer independiente y de carrera, ilustradora de una revista que es la amante de un hombre casado, Dan O’ Mara, brillantisimamente interpretado por Dana Andrews. Desde el primer momento en que los vemos juntos, es evidente que Daisy es una mujer insegura y en continuo conflicto consigo misma; no está para nada satisfecha con el rumbo de su vida, siendo siempre la segunda, sin embargo su tórrida historia de amor, es a su vez el único sentido de su vida. En la vida de Daisy aparece otro hombre, Peter Lapham, interpretado por Henry Fonda, y es entonces cuando ella intenta aprovechar esa circunstancia para escapar de su amante.

Quizás lo que mas me impacta de esta película, incluso más que la brillantísima puesta en escena de Preminger, es lo bien escrita que está. Es algo que siempre me sorprende en algunas películas de aquella época y que es tan difícil encontrar ya hoy en día; en apenas hora y media de metraje, se describen formas de vida y tormentos interiores, siempre confiando en la inteligencia del espectador, sin dar nada masticado ni digerido, todo se sugiere y a la vez todo se va entendiendo a la perfección. Aquí en Daisy Kenyon, nadie es lo que parece, todos son personajes con reacciones imprevisibles, ambiguas. Todos son también personajes atormentados, e inseguros. Daisy en continua lucha contra sus inseguridades y los complejos que le producen tener una relación ilícita con un hombre casado, ella que ha triunfado en su vida profesional, es infeliz en su vida personal. Dan O’Mara, brillante abogado, aparentemente calculador y seguro de si mismo es justo lo contrario cuando lo vamos conociendo mas de cerca, carga con un sufrimiento crónico que le viene de su vida domestica: su paranoica mujer descarga sus frustraciones sobre sus hijas para llamar su atención. Y en ultima instancia tenemos el personaje de Peter Lapham (Henry Fonda), aparentemente el mas vulnerable e inseguro de todos como resultado de su experiencia en la guerra y de haber perdido a su esposa. Y es lo que comentaba antes, apenas en un par de pinceladas podemos hacernos una idea del sufrimiento de la vida familiar del personaje de Dana Andrews, y a su vez en el personaje de Fonda, se nos hace un retrato punzante y ácido sobre los traumas tras una guerra.

Otto Preminger se propuso rodar un melodrama con las herramientas visuales que le daba el cine negro: la iluminación es un reflejo continuo de los sentimientos atormentados de los personajes, y por muy complejos y emocionalmente ambiguos que sean sus sentimientos, Preminger los contiene brillantemente. Sus tres personajes protagonistas aparecen encuadrados en ventanas, puertas, la mayor parte de las veces sugiriendo que son personajes fragmentados; Preminger mueve la cámara cuando se mueven sus personajes, de lo contrario, la deja estática lo que refuerza la contención continua del melodrama No hay excesos en ningún momento. En definitiva: Otto Preminger hace una especie de deconstrucción del melodrama llevándolo a su esencia.

Y tengo que destacar por encima de cualquier otra, la interpretación de Dana Andrews. Creo que aquí en Daisy Kenyon consigue su mejor interpretación, incluso por encima de “La noche del demonio”. Sé que era uno de los actores favoritos de Preminger porque era incapaz de sobreactuar y aquí Andrews lo lleva a su máxima consecuencia. Su personaje, Dan O’Mara es tan imprevisible y tan vulnerable en los momentos más inesperados, que resulta una autenica lección de interpretación.

Daisy Kenyon independientemente de la historia personal y particular de sus personajes me parece una maravillosa obra sobre lo que Ophuls llamaba “craftmanship”. El talento de todo un equipo, de una industria, ensamblado perfectamente para dar como resultado arte en su sentido más puro.








miércoles, septiembre 30, 2009

Mi Top de Septiembre



1. "Yuki & Nina" (2009), Nobuhiro Suwa/Hippolyte Girardot





2. "Kansas City Confidential" (1952), Phil Karlson



3. "The dark corner" (1946), Henry Hathaway






4. "A woman's face" (1941), George Cukor





5. "Mildred Pierce" (1945), Michael Curtiz




6. "La marca del vampiro" (1935), Tod Browning






7. "Condenados" (1953), Manuel Mur Oti



Mención Especial:

"Petites Coupures" (2003), Pascal Bonitzer

Esta es una revisión, y no suelo incluir revisiones en el Top, pero revisar esta pelicula ha supuesto un placer nuevo, especialmente por la parte de la pelicula que transcurre durante toda una noche en el bosque con dos personajes muy perdidos, interludio nocturno que es como un sueño en medio de toda la pelicula.

jueves, septiembre 10, 2009

"Liliom" (1930), de Frank Borzage


De las películas de Frank Borzage que conozco, mis favoritas son las mudas, y la recién descubierta "Liliom", que no es muda, pero creo que conserva todavía mucho de la fascinación de las anteriores. "Liliom" es de 1930, así que sí no fue la primera hablada de Borzage, fue de las primeras, y es una película extraña y turbadora en muchos aspectos, puede que también porque me imagino que Borzage estaba intentando encontrar su ubicación dentro del sonido. Lo que he leído por ahí sobre ella no es muy favorecedor, se la compara con la "Liliom" (1934) de Fritz Lang (que no he visto) y siempre sale perdiendo, pero ya se sabe que las comparaciones son siempre odiosas y esto del cine es una experiencia muy subjetiva: lo que a unos les parece mal a otros les fascina, como en este caso me ocurre a mi con "Liliom" de Borzage.

"Liliom" es la adaptación de una obra de Franz Molnar que fue llevada varias veces al cine y cuenta la historia de Julie (Rose Hobart) que secretamente bebe los vientos por Liliom (Charles Farrell) un medio vagabundo muy golfo que trabaja en el carrusel de una feria. Se conocen, se casan y Liliom se embarca en una corta pero determinante experiencia delictiva que cambia el destino de la joven pareja.

Borzage ubica "Liliom" en Budapest y tiene pocos escenarios: la feria, la casa de Julie y en la ultima parte de la película, el escenario onírico. Lo que más me fascina de esta obra de Borzage es la diferencia que se establece entre las dos partes de la película: la primera parte es muy expresionista, con escenarios mas bien desnudos y sobrios (la casa de Julie), grandes ventanales donde siempre vemos la feria al fondo, habitaciones vacías y largas escaleras que ayudan a definir la desubicacion de los personajes y la soledad de sus vidas, el amor más real y sacrificado. Y luego está la segunda parte de la película, que viene a ser una mezcla entre lo fantástico y la ciencia ficción, y es en esta segunda parte de "Liliom", la onírica, donde creo que Borzage consigue expresarse con más libertad derrochando imaginación. Establece una clara diferencia entre la realidad más dura, y los sueños y el amor más romántico, y lo expresa de una forma única.

Y si atractiva resulta "Liliom" lo es también en gran parte gracias a Rose Hobart, una actriz diferente e inquietante. Durante un momento de la película, el personaje de Liliom le hace alusión a su expresión siempre triste, y ella le contesta algo parecido a que cuando es feliz prefiere guardarlo para si; aunque sonría, Rose Hobart sigue conservando una cierta melancolía y tristeza en su rostro lo que realza todavía mas la atmósfera extraña de esta película única y creo que muy moderna para su época.











sábado, agosto 29, 2009

Mi Top de Agosto



1. "India Song" (1975), Marguerite Duras




2. "Senso" (1954), Luchino Visconti




3. "Tokyo Sonata" (2008), Kyoshi Kurosawa





4. "The old dark house" (1932), James Whale





5. William A. Wellman:



"The Purchase Price" (1932)



"Midnight Mary" (1933)



"Heroes for Sale" (1933)



6. "Man hunt" (1941), Fritz Lang






7. "Tension" (1949), John Berry




8. "Decoy" (1946), Jack Bernhard





Mención especial: "Adventureland" (2009) , Gregg Mottola