lunes, octubre 05, 2009

"Daisy Kenyon" (1947), de Otto Preminger



Daisy Kenyon es una película atípica en varios sentidos, o por lo menos esa es la impresión que he tenido después de verla por primera vez. Por una parte viene etiquetada como cine negro, y desde luego argumentalmente no comparte las historias del cine negro porque es un melodrama en toda regla, la historia de un triangulo amoroso de los de toda la vida. Y por otra parte, si nos dejamos llevar por el titulo de esta película, y sobre todo por la actriz que interpreta a Daisy, Joan Crawford y su natural tendencia a la sobreactuación, podemos pensar que es una película donde ella y solo ella lleva la batuta, ensombreciendo todo a su paso, hombres sobre todo. Nada de eso ocurre aquí en Daisy Kenyon, aquí nadie ensombrece a nadie. Aquí la mujer protagonista, Daisy Kenyon (Joan Crawford), está a la misma altura en todos los sentidos que sus dos contrincantes masculinos: Dan O’ Mara (Dana Andrews) y Peter Lapham (Henry Fonda).

La historia gira en torno a Daisy Kenyon, una mujer independiente y de carrera, ilustradora de una revista que es la amante de un hombre casado, Dan O’ Mara, brillantisimamente interpretado por Dana Andrews. Desde el primer momento en que los vemos juntos, es evidente que Daisy es una mujer insegura y en continuo conflicto consigo misma; no está para nada satisfecha con el rumbo de su vida, siendo siempre la segunda, sin embargo su tórrida historia de amor, es a su vez el único sentido de su vida. En la vida de Daisy aparece otro hombre, Peter Lapham, interpretado por Henry Fonda, y es entonces cuando ella intenta aprovechar esa circunstancia para escapar de su amante.

Quizás lo que mas me impacta de esta película, incluso más que la brillantísima puesta en escena de Preminger, es lo bien escrita que está. Es algo que siempre me sorprende en algunas películas de aquella época y que es tan difícil encontrar ya hoy en día; en apenas hora y media de metraje, se describen formas de vida y tormentos interiores, siempre confiando en la inteligencia del espectador, sin dar nada masticado ni digerido, todo se sugiere y a la vez todo se va entendiendo a la perfección. Aquí en Daisy Kenyon, nadie es lo que parece, todos son personajes con reacciones imprevisibles, ambiguas. Todos son también personajes atormentados, e inseguros. Daisy en continua lucha contra sus inseguridades y los complejos que le producen tener una relación ilícita con un hombre casado, ella que ha triunfado en su vida profesional, es infeliz en su vida personal. Dan O’Mara, brillante abogado, aparentemente calculador y seguro de si mismo es justo lo contrario cuando lo vamos conociendo mas de cerca, carga con un sufrimiento crónico que le viene de su vida domestica: su paranoica mujer descarga sus frustraciones sobre sus hijas para llamar su atención. Y en ultima instancia tenemos el personaje de Peter Lapham (Henry Fonda), aparentemente el mas vulnerable e inseguro de todos como resultado de su experiencia en la guerra y de haber perdido a su esposa. Y es lo que comentaba antes, apenas en un par de pinceladas podemos hacernos una idea del sufrimiento de la vida familiar del personaje de Dana Andrews, y a su vez en el personaje de Fonda, se nos hace un retrato punzante y ácido sobre los traumas tras una guerra.

Otto Preminger se propuso rodar un melodrama con las herramientas visuales que le daba el cine negro: la iluminación es un reflejo continuo de los sentimientos atormentados de los personajes, y por muy complejos y emocionalmente ambiguos que sean sus sentimientos, Preminger los contiene brillantemente. Sus tres personajes protagonistas aparecen encuadrados en ventanas, puertas, la mayor parte de las veces sugiriendo que son personajes fragmentados; Preminger mueve la cámara cuando se mueven sus personajes, de lo contrario, la deja estática lo que refuerza la contención continua del melodrama No hay excesos en ningún momento. En definitiva: Otto Preminger hace una especie de deconstrucción del melodrama llevándolo a su esencia.

Y tengo que destacar por encima de cualquier otra, la interpretación de Dana Andrews. Creo que aquí en Daisy Kenyon consigue su mejor interpretación, incluso por encima de “La noche del demonio”. Sé que era uno de los actores favoritos de Preminger porque era incapaz de sobreactuar y aquí Andrews lo lleva a su máxima consecuencia. Su personaje, Dan O’Mara es tan imprevisible y tan vulnerable en los momentos más inesperados, que resulta una autenica lección de interpretación.

Daisy Kenyon independientemente de la historia personal y particular de sus personajes me parece una maravillosa obra sobre lo que Ophuls llamaba “craftmanship”. El talento de todo un equipo, de una industria, ensamblado perfectamente para dar como resultado arte en su sentido más puro.








6 Comments:

Blogger Jesús Cortés said...

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1:11 p. m.  
Blogger Jesús Cortés said...

Una obra maestra y una de las mejores películas de finales de los 40. Por encima de "Laura", la primera obra total de Preminger; no hay nada tan asombroso en puesta en escena en su cine hasta "Bonjour tristesse" por lo menos

1:13 p. m.  
Anonymous Roberto Amaba said...

Hola, qué tal,

Muy de acuerdo, Daisy Kenyon es tan magnífica como, me temo, desconocida. A menudo olvidada no sólo a la hora de hablar de los años 40 en general, sino de la misma filmografía de Preminger. No era culpa de Preminger hacer tantas películas y tan buenas, sí es culpa nuestra conformarnos con las pocas que siempren se nombran como sus "destacadas". Ahí, Daisy Kenyon, siempre ha salido perdiendo.

Un saludo.

6:11 p. m.  
Blogger SSSire said...

Realmente no entiendo como es tan desconocida "Daisy Kenyon" (yo hasta hace unas pocas semanas no sabía ni de su existencia), tenia estrellas, prespupuesto parece ser, Preminger y era un dramón de cuidado, aunque eso sí, un melodrama algo atipico donde realmente no hay personajes malos malisimos ni buenos buenisimos, sino toda una gama de matices desmarcandose de caulquier tópico o etiqueta establecida, ¿¿quizás fuera eso lo que desconcertó en su dia?? y que el frio y calculador Dana Andrews se pusiera a llorar en una escena, tambien me desconcertó a mi :-))

10:15 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

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4:13 a. m.  
Blogger SSSire said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

10:23 a. m.  

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