martes, junio 16, 2009

Eric Rohmer: sobre Kleist y "La Marquesa de O..."


“Pensandolo bien, diria que todo viene porque me interesa la literatura alemana. He leido a Kleist como autor aleman y precisamente ese lado alemán de sus textos es lo que me ha motivado. Pensaba que habia que conservar ese idioma aleman y que podría ser una tarea dificil, pero eso es debido a la riqueza de ese idioma. El idioma de Kleist es lo que me atraia por muy extraño que pueda sonar y lo que he intentado ha sido conservarlo tal y como está en el texto. No quise sustituir ni una sola palabra por otra. Mis colaboradores en Alemania me decian: -Esta palabra es imposible- y yo respondia: -.No, este es un texto alemán de la época que me interesa, el alemán moderno no me interesa-. O me decian: -Kleist está anticuado, esto no lo va a entender de ninguna forma el espectador de ahora y se reirán. No necesitamos ya estas palabras-. Y yo les respondia:-Incluso si quiero adaptar del frances a Diderot y Merivaux, no osaria sustituir ni una sola de sus palabras. La palabra es para mi esencial. No podemos cambiar las palabras elegidas por sus autores. Sustituir o cambiar una palabra por otra lo considero un delito-".

(...)

“Lo que me atrae de Kleist es lo que me recuerda de Dostoyewski. También veo una conexión entre Dostoyewski y Kafka, un autor que me gusta mucho. No es el lado frances de Kleist lo que me atrae, tampoco eso que es tan tipicamente aleman en él, sino que me atrae su modernidad; lo que le une a la novela moderna cuyos antecesores son Dostoyewksi y quizas Kleist. Es la forma narrativa moderna que anticipa la novela moderna francesa y si quiere tambien la americana. Eso es lo que me atrae de Kleist. Eso, por ejemplo, no lo encontramos en los autores alemanes porque la literatura alemana, por lo menos la que conozco del siglo XIX, invita a la reflexión pero no tiene una forma narrativa definida. La narración inglesa y la de determinados franceses como Merimée, Balzac o Flaubert, es más moderna que la alemana. Está basada en la descripción de los sentimientos, de las ideas más que del argumento".








Lo que me interesaba era filmar tal como narra Kleist. Esa era mi intencion pero quizás eso sea muy dificil y no lo haya conseguido. Quería conservar la objetividad del estilo de Kleist y alguien dijo una vez, no sé exactamente quien, que Kleist narraba como un narrador que le da la espalda al público. Por eso preferi dejar la cámara siempre a cierta distancia de los actores. No hay primeros planos. Vemos a las personas como en los cuadros de la época, desde una cierta distancia. Los intertitulos juegan exactamente el papel del narrador que le da la espalda al espectador".







"Mientras los personajes lloran, el lector permanece con los ojos secos. Solo es el lector de hoy el que permanece frío ante sus personajes. Creo que la frialdad de Kleist se corresponde con su época. Kleist era frío en comparación a sus personajes pero sus personajes no son fríos, son cálidos y hierven de sentimientos; sin embargo Kleist los observa con los ojos secos. No es un sentimental, como por ejemplo se puede entender en Francia, solo es un escritor sentimental que intenta escribir de tal forma que nuestros ojos no se humedezcan cuando se le lee. Leyéndole vemos las cosas desde cierta distancia, y yo quería conseguir lo mismo".

"En mi opinión es necesario moverse respetando el estilo de la época. Sin embargo, no debe parecer forzado y eso se consigue mostrando lo menos posible. Solo vemos el decorado que Kleist quería que viéramos. Es algo neutral o impersonal, si quiere llamarlo así. No miran al exterior por la ventana, solo vemos un trozo del jardín, no vemos la ciudad o solo vemos un rincón decorado con los muebles de la época. La decoración en esta película no debía ser excesiva. En muchas películas de época, la dirección artística es muy importante, por ejemplo en las películas de Fellini o Visconti, etc. Sin embargo yo pensé que iba a ser un error darle demasiada importancia a esto. Por eso no quise rodar esta película en Italia porque el entorno y el decorado italiano iban a resultar demasiado evidentes y el espectador se iba a sentir demasiado atraído por esa riqueza artística. Por eso mismo, rodar en Alemania y de esta forma, podría resultar, como decirlo, un poco como fuera de la época y del lugar. El colorido local en Alemania no es tan fuerte y a pesar de ello, el estilo de la época se encontraba presente. Kleist observaba su época precisamente de esta forma".


"Quería rodar esta película con planos largos. Los planos largos son más objetivos, una película con más planos es siempre más subjetiva. Cuando las secuencias son largas y la cámara permanece quieta, los actores se mueven igual que en un relato de Kleist. (...) En mi opinión, es mucho más interesante conocer una época a través de su literatura o de su pintura que a través de información de segunda mano. Quizás es que Kleist era un adelantado a su tiempo pero yo también diría: es mucho mejor así porque su mirada sobre su sociedad era por este motivo mucho más aguda".


"Extracto de una entrevista de Werner Berthel a Eric Rohmer en Marzo de 1977, aparecida en la edición de "Die Marquise von O...", Insel Verlag)

1 Comments:

Blogger Ninovska said...

Qué interesante, Sire. Cuando vi esta película, que me enviaste ¿recuerdad?, quedé impresionada -como todo el mundo supongo- precisamente por el modo de narrar del director, por el desapego, la mirada como fría, alejada, pero sólo aparentemente indiferente. Se ve al autor de la novela, al director de la película, hirviendo de emociones que ocultan.

11:38 p. m.  

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